Pegging
PrácticasTambién llamado: strap-on, inversión de roles
El pegging es una práctica en la que una mujer, con un strap-on, penetra a su pareja masculina: a menudo se vive como un juego de inversión de roles y de confianza.
El término pegging designa una práctica en la que una mujer, usando un strap-on, es decir, un arnés con un accesorio, penetra a su pareja masculina. El nombre surgió a principios de los años 2000, pero la práctica es mucho más antigua. No es necesariamente BDSM: muchas parejas la viven simplemente como una forma de explorar el placer.
En el BDSM
En el contexto de la dominación femenina el pegging se convierte a menudo en un gesto de poder, con la Mistress en el rol activo. Para otras parejas es precisamente la inversión de los roles habituales lo que lo hace interesante, sin ningún componente de humillación. El significado lo deciden quienes participan, no el estereotipo.
Por qué gusta
Para quien lo recibe puede haber sensaciones nuevas y una fuerte sensación de abandono y de confianza. Para quien lo practica puede estar el placer del control y de una experiencia fuera de lo común. Contrariamente a un prejuicio muy extendido, que guste no dice nada de la orientación sexual de una persona.
Seguridad y consentimiento
- Hace falta un consentimiento claro y específico: es una práctica íntima y, para muchos, nueva, que hay que abordar con calma y sin presiones.
- Usa juguetes pensados para este uso, con base ancha, de un material seguro para el cuerpo y fácil de limpiar; para empezar, mejor elegirlos pequeños.
- Lubricante abundante y adecuado al material del juguete.
- Higiene cuidadosa y preservativos en el juguete, que hay que cambiar si se pasa de una zona a otra o de una persona a otra.
- Lentitud, pausas y comunicación continua; al primer dolor se para. El dolor nunca debe formar parte de esta práctica.
Hablarlo antes, aunque sea riéndose un poco de la vergüenza, ayuda mucho más que cualquier técnica.