Primera cita segura: qué hacer antes y durante
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Tras días de chat llega el momento de veros. Bastan unas pocas precauciones para vivir la primera cita con tranquilidad y conservar, en todo momento, la libertad de decidir qué hacer.
La primera cita con una persona conocida online trae consigo curiosidad, emoción y una pizca de ansiedad. Es normal. Unas cuantas normas de sentido común no le quitan nada a la magia: te permiten disfrutar de la cita con la cabeza despejada, sabiendo que siempre tienes una vía de salida.
Antes de veros
No existe un número correcto de mensajes, pero conviene quedar cuando la conversación te ha dado una idea clara de la persona. Una breve videollamada es una comprobación excelente: confirma que quien tienes delante corresponde a las fotos y te deja oír su voz y sus maneras. Antes de fijar la cita, pregúntate:
- ¿Las fotos y la videollamada coinciden?
- ¿Las respuestas han sido coherentes, incluso en los detalles?
- ¿En el chat ha respetado tus tiempos y tus «no»?
- ¿Sabéis los dos qué haréis, dónde y durante cuánto tiempo?
Si a alguna de estas preguntas respondes que no, mejor esperar. Hasta que os conozcáis mejor, guárdate para ti la dirección de tu casa, tu lugar de trabajo y tu apellido. Una cita breve y sencilla, como un café, una caña o un paseo, hace que todos se sientan cómodos y deja la puerta abierta a una segunda cita.
Un lugar público y concurrido
La primera vez, elige un sitio público y concurrido: un bar, un local, una plaza del centro, a una hora en la que haya gente alrededor. Mejor un lugar que conozcas, donde te sientas cómodo y sepas cómo llegar y cómo irte.
Evita tu casa o la suya, el coche, una habitación de hotel y los lugares aislados. No es desconfianza hacia esa persona en concreto: es una norma que vale para todas las primeras citas, y quien tiene buenas intenciones la conoce y la respeta.
Avisa a un amigo o a una amiga
Antes de salir, informa a una persona de confianza. Bastan unos pocos pasos:
- Dile adónde vas, con quién y a qué hora: nickname, foto de perfil, dirección del local.
- Acordad un mensaje a una hora concreta para confirmar que todo va bien.
- Elegid una palabra en clave que signifique «llámame» o «ven a buscarme».
- Si quieres, comparte tu ubicación en tiempo real mientras dure la cita.
- Cuando llegues a casa, envía un mensaje para decir que todo está bien.
Si la persona con la que quedas sabe que alguien te espera, mucho mejor: es un elemento disuasorio para quien tiene malas intenciones y una señal de seriedad para todos los demás.
Medios propios, móvil cargado y alcohol con moderación
Llega y vete por tus propios medios: coche, transporte público o taxi. Así no dependes de nadie y puedes irte cuando quieras. En la primera cita no aceptes que te lleven, ni siquiera unos pocos metros. Lleva el móvil cargado y algo de dinero para un taxi.
Si bebes, hazlo con moderación: el alcohol reduce la capacidad de captar las señales de peligro. No dejes la copa desatendida y no aceptes bebidas que no hayas visto preparar. Si de repente notas mareo o confusión desproporcionados respecto a lo que has bebido, pide ayuda enseguida al personal del local.
Ninguna presión: puedes irte cuando quieras
Una primera cita no crea obligaciones. Puedes irte a los diez minutos, cambiar de idea sobre un plan acordado o decir que no a una propuesta, sin tener que dar explicaciones. Vale para ti y vale para la otra persona.
Fíjate en cómo reacciona quien tienes delante cuando pones un límite. Algunas señales indican que es mejor terminar la cita:
- insiste después de un no o te hace sentir culpable;
- se enfada, se pone de morros o levanta la voz;
- mete prisa para ir a otro sitio, a casa o al coche;
- intenta que bebas más de lo que quieres;
- no se parece a las fotos o cuenta una historia distinta a la del chat;
- hace preguntas insistentes sobre dónde vives o con quién vives.
No hace falta ser descortés para irse: un «para mí ya es tarde, gracias» es más que suficiente.
En caso de peligro, llama al 112, el número de emergencias de toda la Unión Europea. Para violencia, acoso o stalking, en España también está el 016, el número gratuito de atención a la violencia contra las mujeres, activo día y noche; en otros países, busca el servicio equivalente.
Si el interés es el BDSM, primero hay que conocerse
Cuando la cita nace de un interés BDSM, las normas de la primera cita valen aún más. La primera cita sirve para conoceros como personas, no como roles: un café en un lugar público, para entender si hay confianza y si os entendéis.
Si en tu zona se organizan munch, los encuentros informales entre aficionados en un local público, pueden ser un punto de partida excelente: otras personas alrededor y ninguna expectativa de juego. Veros allí la primera vez quita presión a ambos.
Todo lo demás se acuerda antes, de palabra y con calma: deseos, límites absolutos y relativos, palabra de seguridad, estado de salud, aftercare. Quien exige obediencia desde el primer mensaje, se niega a hablar de límites o considera la palabra de seguridad una formalidad inútil ya te está diciendo mucho.
Después de la cita
Una vez en casa, tómate un momento para entender qué has sentido. Si quieres volver a ver a la otra persona, díselo. Si no, díselo con amabilidad y claridad, sin desaparecer sin más: es una forma de respeto.
Si algo ha salido mal, si has sufrido presiones o comportamientos inapropiados, no te lo guardes. Háblalo con alguien de confianza, denuncia el perfil y, si se ha cometido un delito, acude a las fuerzas de seguridad.
En Corda Rossa puedes conocer a las personas con calma en el chat de la web, antes de intercambiaros los números o de fijar una cita, y elegir tú con quién compartir contactos y álbumes. Si una cita no respeta lo acordado, denuncia el perfil: es la mejor forma de proteger también a los demás miembros.